Cuando Bob Dylan escribió, con 21 años, “Masters of War”, a comienzos de los años sesenta, no compuso simplemente una canción contra la guerra. La letra era más incómoda: ¿quién decide una guerra y quién paga realmente su precio?
La cuestión adquiere especial interés porque en su autobiografía, Crónicas: volumen 1 (2004), Dylan cuenta cómo, durante sus primeros años en Greenwich Village, mientras cantaba en los clubes neoyorquinos llenos de humo y componía las canciones que acabarían convirtiéndose en himnos del movimiento por los derechos civiles y contra la guerra de Vietnam, leía a un militar prusiano que escribía como un filósofo. Un libro, Vom Kriege (De la guerra), de Carl von Clausewitz, quien falleció antes de concluir su última revisión, dejando escrita una nota en la que decía que solo le satisfacía el
primer capítulo del libro I, considerado su testamento intelectual. Los manuscritos fueron publicados póstumamente por su viuda Marie Von Brühl en 1832. La obra acabaría convirtiéndose en una de las más influyentes de la historia del pensamiento político y militar.
Recuerda que: “Leer a Clausewitz te hace tomar tus pensamientos un poco menos en serio”. Sentirte menos importante y menos dueño de tus propias ideas. La frase revela hasta qué punto aquel libro le impresionó, las ideas que parecen sólidas cuando uno las medita a solas pueden adquirir otra dimensión cuando se enfrentan a la complejidad y a la dura realidad de la historia.
El autor de “Blowin’ in the Wind” y “The Times They Are A-Changin’” habla de su fascinación por el libro y llega a considerar a Clausewitz, en cierto sentido, un profeta. La referencia resulta especialmente sugerente si se la coloca junto a “Masters of War”, una canción en la que el músico no dirige su mirada hacia el soldado que combate, sino hacia quienes fabrican las armas, toman las decisiones y permanecen a salvo mientras otros pagan las consecuencias.
No digo que “Masters of War” fuera escrita directamente a partir de Clausewitz. Pero leer ambas obras juntas permite descubrir una conexión intelectual muy sugerente. Dylan parece convertir una teoría sobre la lógica de la guerra en una acusación moral contra quienes la gobiernan.
La guerra como instrumento
Una de las ideas fundamentales de Clausewitz es que la guerra es un instrumento de la política. La violencia militar no constituye un fin en sí misma, sirve para imponer una voluntad y alcanzar un objetivo político.
Dylan desplaza esa idea hacia quienes manejan ese instrumento.
En “Masters of War” no dirige principalmente su ira contra los soldados. Señala a quienes construyen las armas, los aviones y las bombas; a quienes permanecen detrás de los muros y los escritorios mientras otros combaten.
Es una pregunta esencialmente clausewitziana, pero transformada en denuncia: ¿Quién está detrás de la guerra?
“You put a gun in my hand”
Una de las imágenes centrales de la canción es la del joven al que le ponen un arma en la mano mientras quienes han tomado las decisiones permanecen ocultos.
Para Clausewitz, el ejército es un instrumento subordinado a un objetivo político. Dylan observa esa relación desde el punto de vista del soldado y la convierte en una cuestión moral: ¿Quién aprieta realmente el gatillo? ¿Quién decide qué voluntad debe imponer ese soldado?
La canción insiste así en la distancia entre quienes preparan la guerra y quienes sufren sus consecuencias.
La trinidad de Clausewitz
La comparación se vuelve especialmente interesante con la famosa “trinidad” de Clausewitz.
En ella interactúan tres elementos: la pasión (más bien propia de los pueblos, cuyas pasiones se inflaman en la brutalidad de la guerra), el azar (propio de la creatividad estratégica de los generales y sus ejércitos) y la racionalidad política (propia de
los Gobiernos).
Dylan no desarrolla esa teoría, pero hace algo muy significativo con ella: desplaza el foco hacia quienes toman las decisiones.
Mientras el gobierno decide, el ejército combate y los jóvenes mueren.
La distancia entre el despacho y el campo de batalla se convierte en una distancia moral.
¿Quién gana una guerra?
También la palabra “victoria” adquiere otro significado.
Para Clausewitz, la victoria militar sólo tiene sentido en relación con el objetivo político que se pretende alcanzar. Dylan parece plantear una pregunta mucho más elemental: ¿Victoria para quién?
El joven que muere no disfruta de la victoria. Quienes deciden y quienes fabrican la maquinaria bélica pueden permanecer a salvo.
Así, Dylan convierte el cálculo estratégico de Clausewitz en un juicio moral: ¿qué objetivo puede justificar que otros paguen con su sangre?
“Masters of War” no es un himno pacifista. Dylan no termina con una propuesta política ni con una llamada a la paz. Su desenlace es otro: el cantante desea la muerte de aquellos a quienes considera responsables y promete permanecer junto a sus tumbas hasta asegurarse de que han muerto.
La canción no ofrece una salida pacífica ni conciliadora. Es una acusación llevada hasta el extremo.
Clausewitz explica, Dylan acusa
Quizá ahí reside la conexión más interesante.
Clausewitz intenta comprender la lógica de la guerra: sus fines, sus medios, sus costes y su relación con la política.
Dylan toma esa estructura y la vuelve contra quienes ejercen el poder.
No dice simplemente: “La guerra es mala.”
Dice algo mucho más incómodo: hay personas que deciden hacer la guerra, personas que producen los instrumentos necesarios para hacerla y personas que ejercen el poder mientras otros pagan el precio.
Por eso la canción no se llama simplemente War. Se llama “Masters of War”.
Su enemigo no es únicamente la guerra como fenómeno abstracto, sino quienes la convierten en instrumento de poder mientras otros pagan sus consecuencias.
Esta es, naturalmente, una lectura interpretativa. La melodía de la canción procede de la tradición folk, y las influencias literarias y musicales de Dylan son múltiples. No podemos afirmar que Clausewitz “inspirara” directamente la canción. Pero sí podemos decir que el encuentro de Dylan con De la guerra ofrece una clave extraordinariamente fértil para entenderla.
Clausewitz intenta comprender la maquinaria de la guerra. Dylan señala a quienes están detrás de ella.
Y quizá por eso, más de sesenta años después, “Masters of War” sigue formulando una pregunta tan incómoda: ¿Quiénes son realmente los señores de la guerra?